El daño que ocasionan al alimentarse desde el mesófilo de las hojas consiste en un punteado clorótico con posterior amarillamiento, distorsión y caída temprana (Charles, 1996). Ocurre primero en las zonas más bajas y centrales de la planta, para luego dispersarse en el resto de la misma (Burnip et al., 1999). Los almácigos pueden perder todas sus hojas, con una consecuente reducción en el vigor. No se alimentan sobre la fruta; sin embargo, depositan excretas difíciles de remover que afectan la calidad comercial (Charles, 1996).
En cuanto a sus enemigos naturales, se conocen a Anagrus sp. (Hymenoptera Mymaridae) como parasitoide de huevos (González, 1989; Prado, 1991; Artigas, 1994; Legner, 2000; Charlín, 2003) y Aphelopus typhlocybae Muesebeck (Hymenoptera, Dryinidae) como parasitoide de adultos (Dumbleton, 1937).
A partir de la década de 1940 se menciona a esta especie ocasionando perjuicios en zonas frutícolas de la Argentina (Christensen, 1940; Torres, 1946), particularmente a plantaciones de manzanos (Pyrus malus L.), ciruelos (Prunus domestica L.), perales (Pyrus communis L.) y olmos (Ulmus L.).